CNI-Centro Nacional de Inteligencia

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El CNI, al servicio de España y de los españoles

El mes de mayo del año 2002 se convierte en una fecha fundamental para el Servicio de Inteligencia español. El día 6 se aprueban dos leyes que hacen realidad el cambio del CESID al CNI. Por un lado la Ley 11/2002, por la que se crea el Centro Nacional de Inteligencia, y que recoge de una forma unitaria y sistemática su naturaleza, objetivos, principios, funciones, aspectos sustanciales de su organización y régimen jurídico administrativo, así como los controles parlamentario y judicial, constituyendo éstos la esencia de su funcionamiento eficaz y transparente. Con esta nueva etapa se pretende - como dice la exposición de motivos de la Ley 11/2002 - lograr "unos Servicios de Inteligencia eficaces, especializados y modernos, capaces de afrontar los nuevos retos del actual escenario nacional e internacional, regidos por los principios de control y pleno sometimiento al ordenamiento jurídico". Y por otro lado la Ley Orgánica 2/2002, que regula el control judicial previo a las actuaciones del CNI, que establece un control judicial de las actividades del Centro que afecten a los derechos fundamentales reconocidos en la Constitución española.

Poco más tarde se aprueba el Real Decreto 436/2002, de 10 de mayo, en el que se establecía la estructura orgánica del Centro Nacional de Inteligencia, y los Reales Decretos 441/2002 y 442/2002, por los que se nombraba al Secretario de Estado Director y a la Secretaria General del mismo, D. Jorge Dezcallar de Mazarredo y Doña Mª Dolores Vilanova Alonso.

Completando los anteriores, se aprobó el RD 593/2002, de 28 de junio, por el que se desarrolla el régimen económico presupuestario del Centro, y el RD 327/2004, de 27 de febrero que modifica el Estatuto del personal del Centro.

Junto a estas fechas importantes para el nuevo Centro Nacional de Inteligencia, hay que recordar también otras fechas tristemente inolvidables como las que tuvo que afrontar el 9 de octubre y el 29 de noviembre de 2003.

El día 9 de octubre murió en acto de servicio como consecuencia de un atentado terrorista ocurrido en Bagdad (Iraq) el miembro del CNI D. José Antonio Bernal Gómez.

Posteriormente el sábado 29 de noviembre, durante el desplazamiento realizado por personal del CNI entre las ciudades iraquíes de Bagdad y Diwaniya, los dos vehículos en que viajaban fueron objeto de una agresión armada que tuvo como consecuencia la muerte de siete de sus ocho ocupantes.

En el atentado terrorista fallecieron los miembros del CNI D. Carlos Baró Ollero, D. José Lucas Egea, D. Alberto Martínez González, D. José Merino Olivera, D. José Carlos Rodríguez Pérez, D. Alfonso Vega Calvo y D. Luis Ignacio Zanón Tarazona.

A estos siete fallecidos se les concedió, a título póstumo, la Cruz al Mérito Militar o Aeronáutico con distintivo rojo.

El año 2004 también estará grabado para siempre en la memoria de los españoles. El 11 de marzo de 2004, Madrid sufrió el más terrible atentado de la historia de España, convirtiéndose en una víctima más del llamado terrorismo internacional, del que todos habíamos sido testigos prácticamente en directo unos años antes, con los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos.

El terrorismo y, particularmente, el terrorismo internacional es la mayor amenaza a la que se enfrentan actualmente los Servicios de Inteligencia. Este es el principal reto y desafío, que ha supuesto numerosos cambios y adaptaciones en todos los Servicios de Inteligencia del mundo y también, en el CNI, para poder dar una respuesta adecuada a la magnitud de esta amenaza.

Tras las elecciones generales de 2004, el nuevo Gobierno decide hacer un relevo en la dirección del CNI y, así, el 19 de abril de 2004, por Real Decreto 607/2004 es nombrado Secretario de Estado Director del CNI, D. Alberto Saiz Cortés.

Al cabo de unos meses, el 27 de septiembre de 2004, por Real Decreto 1994/2004, es nombrada Secretaria General del CNI, con rango de Subsecretaria, Doña Esperanza Casteleiro Llamazares.

Sin olvidar los muchos años anteriores de lucha antiterrorista y teniendo presente como referencia reciente los dramáticos acontecimientos del 11-M, el CNI acomete esta etapa con el convencimiento de que el terrorismo, con su nueva variante internacional, representa la amenaza más grave a la que hacer frente.

Con estos antecedentes, el Centro Nacional de Inteligencia, de acuerdo con la Directiva de Inteligencia aprobada anualmente por el Gobierno, aborda la tarea de concretar sus esfuerzos para combatirlo, en coordinación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, buscando una mayor eficacia y rentabilidad informativa, tanto en este aspecto como en todas las áreas prioritarias para España, de manera que el Centro siempre esté en condiciones de aportar al Gobierno su valor añadido, en forma de un análisis útil y que no le proporcionen otros Organismos del Estado.

Para esta tarea, el Gobierno decide, a petición del Centro, ampliar las capacidades del mismo, no sólo aumentando su plantilla de forma considerable sino también dotándolo de más recursos financieros.

Este aumento presupuestario se ha visto reflejado especialmente en la lucha contra el terrorismo de origen islamista radical y en el importante esfuerzo que viene realizando el CNI sobre los fenómenos vinculados a la inmigración ilegal, sin olvidar la tradicional amenaza terrorista de carácter nacional contra la que se viene trabajando con la misma energía y determinación.

En la actualidad el Centro está trabajando en el objetivo de mejorar las capacidades de obtención de información y, para ello, en los dos últimos años viene reforzando tanto su despliegue interior como exterior, especialmente en aquellas zonas donde aumentan los focos de conflictos.

Esto le permite, además, apoyar las operaciones que nuestras Fuerzas Armadas desarrollan en otros países como consecuencia de los compromisos internacionales adquiridos con Organizaciones Internacionales.

Además, su organización está evolucionando constantemente para actuar bajo los principios de eficacia, especialización y coordinación, de acuerdo a las necesidades de inteligencia definidas por el Gobierno.

El Centro Nacional de Inteligencia, fiel a estos principios, y asumiendo una concepción globalizada del nuevo concepto de la Información y de la Inteligencia, es consciente de que no es posible ponerlos en práctica, si no es compartiendo la información con amigos y aliados, para de esta forma tener un conocimiento más amplio y profundo de cuales son y serán los nuevos riesgos.

Por ello, ha sido una constante de los responsables del Centro, no sólo mantener sino aumentar de forma continuada, la cooperación y la relación con otros Servicios de Inteligencia extranjeros.

En la actualidad, la cooperación entre Servicios de Inteligencia ha pasado a ser una "obligación", ya que dada la magnitud de las amenazas y su carácter global y transnacional es necesaria una respuesta conjunta y coordinada. Ningún servicio sólo puede hacer frente a las amenazas de forma individual.

Por otra parte, es un empeño de la dirección del Centro promover y desarrollar una Cultura de Inteligencia, que permita a través de ella una mayor transparencia del CNI hacia la sociedad, dentro de los límites que impone la ley y guardando la reserva y discreción propia de un Servicio de Inteligencia, con el objetivo de que dicha sociedad, a la que sirve, perciba, cada vez más, el papel y la función que desempeña su Servicio de Inteligencia en un Estado de Derecho, que no es otro, que intentar garantizar la seguridad, libertad y bienestar de los españoles.

Asimismo, mediante el conocimiento de nuestras funciones queremos también recabar el apoyo de la sociedad, ya que éste es indispensable para seguir trabajando día a día en los objetivos marcados por el Gobierno de la Nación.

Otras de las novedades acometidas en la historia reciente, teniendo en cuenta el crecimiento del Centro y la mayor complejidad de las misiones encomendadas, ha sido la necesidad de alguna modificación de su estructura, con el fin de obtener una mejor eficacia en el desempeño de las actividades y funciones que tiene encomendadas, y obtener un mayor y mejor cumplimiento de sus misiones.

Por ello la Dirección propone al Gobierno la modificación del Real Decreto 436/2002, de 10 de mayo, por el que se establece la estructura orgánica del CNI. Como consecuencia de esta propuesta, el Consejo de Ministros dispone por Real Decreto 612/2006, de 19 de mayo de 2006, modificar el Real Decreto 436/2002, creando una nueva Dirección Técnica (Dirección de Operaciones) cuyo ámbito de actuación propio será el apoyo a la inteligencia, lo que ha de contribuir al mejor logro de los objetivos informativos del Centro Nacional de Inteligencia.

Una vez agotada la legislatura (2004-2008), en el mes de marzo se celebran elecciones generales y tras ellas el nuevo Gobierno confirma en el cargo al Secretario de Estado Director del CNI, D. Alberto Saiz Cortés.

Posteriormente, el 20 de junio de 2008, por Real Decreto 1058/2008, es nombrada Secretaria General del CNI, con rango de subsecretaria, Doña Elena Sánchez Blanco, sustituyendo en el cargo a Doña Esperanza Casteleiro Llamazares.

El 3 de julio de 2009 se inicia el mandato de un nuevo Secretario de Estado. Por Real Decreto 1091/2009 de 3 de julio, es nombrado Secretario de Estado Director del Centro Nacional de Inteligencia Don Félix Sanz Roldán.

Con posterioridad, la Orden DEF/2962/2009, de 2 de noviembre, modifica la dependencia orgánica de las Direcciones Técnicas en que se estructura el Centro Nacional de Inteligencia, que figura en el Real decreto 436/2002, de 10 de mayo, por el que se establece la estructura orgánica básica del CNI.

En diciembre de 2011 se publica el Real Decreto 1823/2011, de 21 de diciembre, por el que se reestructuran los departamentos ministeriales y donde se cambia la adscripción del Centro Nacional de Inteligencia, que pasa del Ministerio de Defensa al Ministerio de la Presidencia.

En esta nueva etapa el CNI continúa su apuesta por mantener y mejorar su línea de actuación, por continuar en un proceso permanente de modernización y adecuación a las necesidades y demandas que tiene la sociedad española del siglo XXI.

El CNI debe seguir siendo un servicio moderno que se adapta a los riesgos, desafíos y amenazas de una sociedad cambiante, donde los acontecimientos se suceden a un ritmo vertiginoso y donde irrumpen nuevos fenómenos constantemente.

Quizá una de las consecuencias más directas de este nuevo contexto mundial y de las nuevas amenazas, es precisamente la revalorización de la inteligencia frente a la simple información; o, si se quiere, de lo cualitativo frente a lo cuantitativo. Las respuestas que requieren las nuevas incertidumbres no dependen tanto de la cantidad de información -que el mundo globalizado pone en abundancia a nuestra disposición- como la calidad de esa información y, sobre todo, de su adecuada valoración e interpretación.

En este escenario, los Servicios de Inteligencia vienen dirigiendo sus esfuerzos y deben seguir dirigiéndolos, a la prevención de tensiones bélicas producidas por nuevos conflictos emergentes, la disputa por las fuentes de energía, la incidencia en las sociedades del narcotráfico, los movimientos especulativos de capitales, la criminalidad organizada, el fenómeno de la inmigración ilegal, el islamismo radical y como lo más novedoso las implicaciones que para la seguridad global pueden tener las crisis energéticas y medioambientales y el cambio climático.

También el tráfico incontrolado de armamento nuclear, químico o bacteriológico desplazado clandestinamente hacia países mantenedores de una política permanente de rearme (por lo general del tercer mundo), es objeto de atención por los Servicios de Inteligencia de nuestro entorno, así como la protección de los intereses económicos de las empresas que desarrollan sus actividades comerciales en cualquier punto del planeta, incluyendo su salvaguarda en regiones conflictivas terrestres o marítimas.

Los esfuerzos en estas áreas se deben desarrollar sin perder el propio horizonte de la seguridad interna para que no sea desestabilizada por movimientos terroristas o radicales.

A pesar de que aparentemente en la actualidad el mundo aparece como más distendido, los servicios no pueden abandonar su labor de obtención de informacion sobre medios de seguridad de una nación y sus posiciones en alianzas internacionales, si se quiere seguir, en la medida de lo posible, adelantándose a los acontecimientos.

La esencia de la Inteligencia ha sido, es y será siempre la misma: servir de apoyo a las autoridades en la toma de decisiones relativas a la seguridad y defensa del Estado. Implica poner a disposición del Ejecutivo, en tiempo oportuno, un conjunto de información sobre los distintos objetivos marcados, debidamente contrastada, valorada e interpretada y de utilidad para ejercer la acción de Gobierno tanto en su proyección exterior como en la interior.

En esa senda y con ese fin, el CNI intenta seguir avanzando, desde el estricto cumplimiento de la Ley y siempre presidido por la idea de servicio a España y a los españoles, en busca de una sociedad más estable, más segura y más libre.


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