
La historia de los servicios secretos es tan antigua como la propia Historia. Y su esencia, tan cercana como la propia vida. La necesidad de tener información para vencer al enemigo, para superar al rival, se viene advirtiendo desde el principio de los tiempos y ya fue reflejada, por ejemplo, en los textos del inmemorial Sun Tzu
("Conoce al enemigo y conócete a ti mismo, lograrás cien victorias en cien batallas"),
así como en tantos otros.
La sabiduría popular ya advierte que "la mejor manera de que algo se sepa, es contárselo a alguien diciéndole que es un secreto". O aquel dicho no menos cierto de que "si no quieres que nadie se entere de algo, mejor ni lo pienses". Conseguir guardar secretos es tan importante como lograr desvelarlos.